Advertencia:

Osen adentrarse en este universo caótico que algunos nominarían  utópico y otros tildarían como distópico, pues la belleza del caos reside y se evidencia, como en todo, desde el ojo desde el que se observa. Este caos no es para todo los gustos, ni para todas las sensibilidades, es concebido como un ser que se organiza a sí mismo, construye su mundo constantemente, proyecta su visión en función de sus expectativas y necesidades.

De naturaleza cauta, no por ello adusto, se aisla para sí. Hermético y selectivo, cual lammassu, abre sus puertas para aquellos dignos que pretenden penetrar su esencia, polímatos que se zafan de conocimientos impostados. Caprichoso, niega el acceso a quienes pretendan dictaminar su verdad, a quienes, proclives, no apostaten en su intento de autoritarismo, cuestionen su valía y no vislumbren alternativas a una realidad previamente adscrita. Una vez decretada la sentencia no habrá lugar a retractación, y deberá tantear otro ademán que legitime su inmersión a las alternativas u oportunidades  que este edén empírico desplega frente su auditorio.

Una vez cruzadas las puertas, deberá despegarse de la certezas que le brindan los cimientos mundanos. Garantizamos que en sus profundidades hallará incertidumbre, pues no existe una verdad en las entrañas de este paraíso. La mansión ratifica el engaño y la seducción, se regocija en un ardid de satisfacer sus necesidades, sea cauto o se transformará en un lotófago recluido y perderá la objetividad del propósito de esta odisea, pero no tema, puede respaldarse en la complacencia de los resultados si domina y dosifica sus instintos.

El legado al cual le estamos convidando no le hará sufrir tragedia alguna,  no está ligado a una legislación, ni secunda pautas eregidas previamente, solamente se origina en la tolerancia del libre albedrío y consentimiento de la interaccion de los individuos.

Hienda el abismo que aleja este mundo del cosmos que lo asfixia , aprenda a desaprender, certificamos que se iluminará de nuevos conocimientos.